El mercado de aplicaciones para un público infantil tiene una
peculiaridad: en la mayoría de los casos,
no son los usuarios quienes adquieren la app, sino sus padres. Por lo tanto, esto supone un
reto, ya que hay que convencer a
dos personas para lograr que se descargue la aplicación. Hablamos con
dos desarrolladores que nos cuentan su experiencia.
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